¿Cuál es la práctica de la indagación meditativa?
Sandra González
Esta práctica es el Trabajo Momento a Momento de Indagación Meditativa: un meditar en la quietud del silencio sin ninguna técnica, solos o acompañados. Es sentarse calladamente, escuchando, observando, atendiendo lo que cada momento nos presenta dentro y fuera de nuestra mente y nuestro cuerpo: descontento, deseos, dolor o aburrimiento, así como también resistencia a ver/sentir directamente lo que hay. Observado también cómo la mente escapa en fantasías de placer o dolor, juzgando y creyendo. Escuchando así mismo el canto de un pájaro, el sonido de un carro que pasa, la brisa fresca que roza la piel, la respiración, sin controlar nada, presentes aquí y ahora abrazándolo todo. Este simple observar nos ayuda a reconocer los patrones de nuestra mente.
Al practicar, estamos invitando y fortaleciendo poder vivir desde la mente de principiante, una mente abierta e inocente que no está centrada en nada específico, sino alerta, curiosa e interesada. Esta forma alternativa de vivir puede sostenerse en todas nuestras actividades, momento a momento, día a día.
– Texto adaptado de «Día a día, momento a momento», de Sandra González, publicado en Lion’s Roar.
La indagación meditativa
Lucía M. Verrelli
La indagación meditativa es un espacio de observación que nos invita a estar en sintonía con lo que hay en el momento. Plantea estar con lo que hay, sea lo que sea, sin juzgar, cambiar, controlar, manipular o vigilar. Se observa con el entusiasmo de indagación de un científico, la inocencia curiosa de un niño y la apertura completa de quien ve el mundo por primera vez.
La indagación meditativa no es simplemente una práctica. La práctica está a servicio de la indagación, para permitirnos la oportunidad de conectar de una forma que es intrínseca a la experiencia de la vida pero que, con el caos que nos impone el mundo en que vivimos (historias de las cuales nos convencemos, ritmos ajenos, juicios impuestos, etc.) deja de ser común.
La indagación meditativa nos invita a volver a ver el mundo con la simplicidad de la observación y, en el camino, viviremos los cambios que eso aporta en nuestras vidas, en nuestra forma de experimentar el mundo. Es un camino para volver a aprender algo que llevamos dentro, algo a lo que todos tenemos acceso: poder conectar con la claridad de la observación y la escucha. Es volver a poner nuestros sentidos al servicio de la experiencia.
– Lucía M. Verrelli
Sobre la indagación meditativa
Toni Packer
La atención, la comprensión, la iluminación, la totalidad —se elija la palabra que se elija para nombrar aquello que no puede ser apresado en palabras— no son el efecto de una causa. La actividad no las destruye, y sentarse no las crea. No son producto de nada: ninguna técnica, método, entorno, tradición, postura, actividad o inactividad puede crearlas. Están aquí, no creadas, funcionando libremente en la sabiduría y el amor, cuando el condicionamiento centrado en el yo se revela con claridad en toda su tosquedad y sutileza, y se disuelve a la luz de la comprensión.
¿Es posible dejar completamente intacto el ruido interior mientras se presta atención? Cuando los estados cambiantes del cuerpo-mente se dejan simplemente tal como son, sin elegir ni juzgar —sin reaccionar ante ellos desde una voluntad de control o represión—, surge espontáneamente una nueva quietud.
Sentarse inmóvil y en silencio, durante unos minutos o unas horas, independientemente del tiempo que sea, es estar en contacto con los movimientos del cuerpo-mente, burdos y sutiles, apagados y claros, superficiales y profundos, sin oposición, resistencia, aferramiento ni huida. Es estar en contacto íntimo con toda la red de pensamientos, sensaciones, sentimientos y emociones, sin juzgarlos como buenos o malos, correctos o incorrectos; sin querer que nada continúe ni se detenga. Es un mirar hacia dentro sin saber, una sensibilidad abierta a lo que está sucediendo dentro y fuera, fluyendo sin aferrarse ni acumular. Quietud en medio del movimiento y la agitación, libre de voluntad, dirección y tiempo. Es dejar ser por completo lo que es, de momento en momento.
Sentarse en silencio, sin hacer nada, sin saber qué viene después y sin preocuparse por lo que fue o por lo que pueda venir: está operando una mente nueva que no está conectada con el pasado condicionado y, sin embargo, percibe y comprende todo el mecanismo del condicionamiento. Es el desenmascaramiento del yo, que no es sino máscaras, imágenes, recuerdos de experiencias pasadas, miedos, esperanzas y la exigencia incesante de ser algo o llegar a ser alguien. Esta mente nueva, que es no-mente, está libre de dualidad: no hay en ella nadie que haga, ni nada que hacer.
– Tony Packer (texto original:«On Meditative Inquiry»).
Prácticas y expresiones afines
En distintas tradiciones y enseñanzas pueden encontrarse prácticas y expresiones que presentan afinidades con esta forma de indagación:
- «Conciencia sin elección» — J. Krishnamurti. Krishnamurti emplea explícitamente esta expresión, «choiceless awareness», para una observación sin elección, condena ni juicio.
- Shikantaza — budismo zen Sōtō. La propia tradición Sōtō traduce shikantaza como «simplemente sentarse».
- «Sentarse en silencio y prestar atención a lo que está sucediendo de un momento a otro» — Toni Packer.
- Ātma-vichāra («indagación del Sí mismo» / «¿Quién soy yo?») — Advaita Vedanta, especialmente asociado a Ramana Maharshi.